viernes, 1 de noviembre de 2013

Aeroposta Argentina

Al finalizar la Primera guerra Mundial, los aviones, estrellas de los combates, pasan a manos de civiles para su explotación con fines comerciales
.El francés Pierre Latecoére funda la primera empresa aérea, llamada línea Latecoére, que unía Toulouse con Barcelona desde fines del año 1918, llegando luego al norte de Africa.  Su meta era alcanzar Latinoamérica. 

En 1924 el capitán José Roig es enviado a Sudamérica con el objeto de estudiar la ampliación de la línea y hacer el tramo de Recife (Brasil) hasta Buenos Aires. Se entrevista con el Presidente Alvear, quien se entusiasma con la idea. 

El 14 de enero de 1925 el capitán Roig completa la ruta Rio de Janeiro-Buenos Aires, aterrizando en esa oportunidad en El Palomar.  Se confirmaba así que el tramo de esta ruta en avión era absolutamente posible.  Los sueños del ingeniero Latecoére comenzaban a tener dimensiones reales. 

En 1927, el financista Bouitloux Lafont, con intereses económicos en Argentina y Brasil, adquiere la compañía rebautizándola como: Compagnie Générale Aeropostale.

B. Lafont y Latecoére llegan a Buenos Aires en enero de ese año, se entrevistan con el Presidente Alvear, acompañados por el piloto argentino Almonacid, quien redacta un contrato de servicio aéreo que se firma el 8 de febrero de 1927.


Se le encarga a Almonacid buscar un terreno para instalar la terminal sudamericana.  Este, luego de analizar varios lugares, se decide por el campo de Pacheco, a 35 kms. de la Capital Federal.  La delimitación del campo está dentro de las actuales: Ruta 197, Av. Gral. San Martín, Pacheco y Marcos Sastre.

El 1º de marzo de 1928, Jean Mermoz sube a su avión, un Laté 25, previamente cargado con 36 sacos de correspondencia, inaugurándose así la línea aérea más larga del mundo(13.600 km.) desde Toulouse hasta Buenos Aires.
Jean Mermoz

A instancias de Almonacid, se crea una sociedad local llamada Aeroposta Argentina S.A, a cuyo cargo estarían los servicios locales.  El 27 de febrero de 1929, establece con el Correo, un convenio para el transporte de correspondencia por vía aérea en el interior y países limítrofes.  Los aviones utilizados eran Laté 25, 28 y Potez 25.

El primer correo aéreo transatlántico se realiza en mayo de 1930.  Mermoz nuevamente, esta vez en un Laté 28 equipado con pontones, cruza el Atlántico Sur, llevando 130 kgs. de correspondencia, en un total de 21 horas de vuelo.  Previo a esto, los vuelos se realizaban hasta Natal (Brasil) y de allí en barcos pequeños y rápidos denominados “avisos” hasta la costa de Africa. 

En Mayo de 1931 un rumor se hace realidad: la Aeropostale cesa en sus funciones por problemas políticos y económicos, con lo cual la línea aérea nacional Aeroposta, recibe el cimbronazo y suspende sus servicios.  No se había abandonado la unión con Europa y dos años más tarde es creada la empresa Air France, que va a ser la continuadora del servicio internacional.

Mientras la Aeropostale se fusiona con Air France, ésta sigue apoyando técnicamente a la Aeroposta Argentina, pero los aviones están viejos y hay que renovar la flota.  Por lo tanto traen dos Laté nuevos, de concepción antigua, con lo que el problema continúa.  Los franceses no aportan más capitales. 

Un grupo de empresarios argentinos, encabezados por el Dr. Ernesto Pueyrredón, forman un consorcio que adquiere el 97% de las acciones. Ahora sí, AEROPOSTA ES ARGENTINA.  El grupo consigue importantes mejoras, ayuda de las autoridades y la cabecera definitiva se lleva a Pacheco.

En 1937 comienza a regir un nuevo convenio y adquieren tres aviones Junker de 17 asientos y 280 kms. de velocidad crucero.

En 1944 se crea el Comando en jefe de la Aeronáutica, el que planifica la creación de zonas aéreas para diferentes servicios y se decreta la formación de sociedades mixtas.  Estas, en cantidad de cuatro, comienzan a funcionar el 12 de abril de 1946. Ellas son: Aeroposta; Fama; Alfa y Zonda.

A fines de 1949, todos estos grupos se unifican en uno sólo y pasan a llamarse AEROLINEAS ARGENTINAS,  quien traslada las instalaciones de su campo de Pacheco al Aeropuerto de Ezeiza, al comenzar la década del 50.

 Volviendo al campo de Pacheco, llamado “campo aeronáutico”, no tenía pistas marcadas y los pilotos elegían, según el viento, el lugar donde iba a aterrizar.  Se accedía al aeródromo por el viejo camino que iba de General Rodríguez a San Fernando, más tarde Ruta 197, que tenía huellas y pozos, sin ningún trazado ni mantenimiento.

El césped del campo era un “billar” y en uno de sus ángulos había 3 antenas de 30 metros de altura y una vivienda de material donde se realizaban las comunicaciones con las otras bases, pues en esa época los aviones no llevaban radio.

Luego de creada la Air France, se construye un hangar y talleres de material, para sus aviones que hacen la línea internacional.  En la década del 40, se erige a continuación, un nuevo hangar, de mayor capacidad que los demás, al que llamaban “Rancho Grande”.
  Con la construcción del Aeroparque y el Aeropuerto de Ezeiza, el viejo campo de Pacheco se transforma en un lugar de reparaciones y acondicionamiento de las máquinas, carga de combustible y todo lo necesario para el vuelo.
  El campo de aviación de Pacheco fue una forja de hombres y personajes de la talla de Jean Mermoz, Antoine de Saint Exúpery -autor de El Principito, piloto y director de la empresa en Argentina durante la década del 30-,Almonacid y Luro Cambaceres, entre otros tantos.

 Tal vez algún día podamos reconocer, como lo merecen, a estos pioneros de la aeronáutica y de nuestros pueblos.
Late-25 uno de los aviones de Aeroposta Argentina


Fuente: Asociación Histórica de General Pacheco