jueves, 21 de noviembre de 2013

Amalia Celia Figueredo de Pietra Precursora de la Aeronáutica Argentina

Nació en Rosario en 1895, aunque a los cinco años se trasladó con su familia a Buenos Aires y a principios de 1914, a Villa Lugano. En ese aeródromo conoció al francés P. Castaibert (aviador y constructor de aeroplanos) y a Jorge Newbery, con quien realizó su primer vuelo.
El la entusiasmó con tomar clases con Castaibert y así comenzó su aprendizaje, en un monoplano Castaibert-Anzani 25 HP aunque en tierra, pues este tipo de avión posee un solo asiento.


Ya definida su vocación, y al no serle permitido por su condición de mujer avanzar en el aire, (su instructor temía por su integridad), se mudó con su hermano a San Fernando. Allí continuó su instrucción en la escuela de M. Paillete, con un biplano Farman-Gnome 50 HP. En septiembre de 1914 rindió su primer examen de piloto pero no pudo alcanzarlo por un accidente leve que no le provocó mayores consecuencias. Un mes después reincidió y lo pasó satisfactoriamente, alcanzando el "brevet" Internacional de Piloto Aviador Nº 58, consignado por el Aero Club Argentino. Amalia se inscribía así en la historia aeronáutica argentina como la primera mujer piloto, y pasó a ser noticia en los periódicos: "Dió comienzo a las 4:30 de la mañana, iniciando la examinada, sin dificultades, dos largas series de ochos con el Farman-Gnome 50 HP. Cumplida esta parte del examen, se elevó a una altura de 200 metros y, después de algunos virages interesantes, descendió en un largo vuelo planeado, que mereció aplausos de parte de los que presenciaban la prueba".

Desde ese momento, la incipiente aviadora comenzó una serie de exhibiciones públicas en el viejo Hipódromo Nacional, el campo de la Sportiva Argentina en Palermo y el aeródromo de Villa Lugano, donde había comenzado su carrera. Con un público entusiasta, provocó admiración y ganó notoriedad.

A mediados de 1915, voló varias veces con un avión Farman, para unir Buenos Aires con su ciudad natal: Rosario. Pero meses después, al casarse con A. Pietra, abandonó definitivamente la aviación.

En 1964, al cumplirse 50 años de haber logrado el brevet, el Ministerio de Aeronáutica le otorgó el brevet de Aviador Militar "honoris causa". A su vez, el mismo año, la Cámara de Senadores de la Nación ante un numeroso público le brindó un solemne homenaje, en el que el presidente de la Cámara manifestó: "La honorable Cámara termina de tributar homenaje merecido a la señora Amalia Figueredo de Pietra, que honra a la mujer argentina y es un ejemplo de heroicidad y patriotismo". (Diario de Sesiones- 28 y 29 de octubre de 1964).

En 1968, la aviación civil de Uruguay la enalteció al concederle el brevet uruguayo y en noviembre del mismo año, Brasil la galardonó con la "Orden del Mérito" con el grado de Gran Oficial. En 1970, logró el título de Precursora de la Aeronáutica Argentina (Ley 18.559) y como corolario, en 1971, fue distinguida como Precursora de los "Vieilles Tiges", entidad que concentra a los precursores de la aviación francesa.

El paso de Amalia Figueredo por el aire fue breve pero honorífico. En épocas en que a la mujer sólo se le permitían tareas domésticas, ella desafió prejuicios, quebró barreras de género y se convirtió en un hito histórico en el peligroso universo aeronáutico. No se sabe qué motivo la llevó a renunciar para siempre a esa pasión que se generó por casualidad en un pequeño aeródromo, pero de cualquier manera, a los rosarinos nos queda el orgullo de su valor y su consagración internacional como primera piloto argentina y sudamericana.

Murió en Buenos Aires, a los 90 años, en 1985.
 El aeródromo de Cosquín lleva su nombre.