viernes, 1 de noviembre de 2013

Carola Lorenzini “la aviadora gaucha”

Nació el 15 de Agosto de 1899, en el predio que perteneciera al Cuartel 8, actual ciudad de Alejandro Korn, en  la provincia de Buenos Aires.

Fue una destacada deportista en diversas disciplinas: practicó atletismo, natación, tenis, hockey, pelota a paleta y remo. También incursionó en el motociclismo, y en la doma de potros.
Estudió en la Escuela de Señoritas de la Ciudad de Buenos Aires y su primer empleo transcurrió en una empresa de productos químicos. Pero pronto Carola descubrió que la aviación era su verdadera vocación, su anhelo, su pasión…

Alrededor de 1930 tuvo la oportunidad de volar en un avión piloteado por D. Victoriano Pauna, la experiencia TRANSCURRIO alrededor del aeródromo durante pocos minutos, pero resultó decisiva para presentar su solicitud de ingreso en el Aero Club Argentino. Fue aceptada por una nota fechada el 2 de Octubre de 1931.

El 1° de agosto de 1933 inició el curso bajo la responsabilidad del instructor de vuelo del Aero Club Argentino, D. José Ignacio Cigorraga con el avión Flete nro. 51al que después se le asignaría la matrícula nacional LV-EVC. Su profesor advirtió en su discípula magníficas aptitudes y tres meses después obtuvo exitosamente  su  brevet de piloto civil de la
categoría “A", en el aeródromo de “6 de septiembre” ( Morón ).
Su brevet fue registrado con el nro. 436 en los libros del Aero Club Argentino.

Cierta vez, Carola observó asombrada las increíbles piruetas , que con singular destreza  describía en el espacio un piloto excepcional, Santiago Germano, y le pidió que le diera lecciones de alta acrobacia, previa autorización del Aero Club Argentino. De inmediato asimiló todo lo que le enseñaba Germano, convirtiéndose en el más extraordinario binomio de acróbatas del espacio de este continente.

A sólo un año de haberse recibido, había realizado vuelos a Gral. Acha, Río Cuarto, Rosario, y Pigüé entre otros, obteniendo gran experiencia en muy poco tiempo. No conforme con esto, Carola quería lograr el registro de la “altura nacional femenino”.Fue adaptándose a los vuelos de altura con todas las máquinas que pasaban por sus manos, hasta lograr que el Aero Club Argentino la autorizara  para utilizar el material de la Fábrica Militar de Aviones.

Fue el aviador Mórtola quien se ocupó de prepararla al mando de un avión nacional  Ae C3, con motor Genet Major de 140 HP; y el 6 de septiembre (DE QUE AÑO) a las 9:30 horas , despegó dando comienzo a la prueba.
La altura alcanzada fue de 5.381 mts, constituyéndose así el record nacional femenino , por lo cual recibió innumerables felicitaciones y homenajes.
El 9 de abril del mismo año en la sede de Charcas 628, el Coronel Ángel María Zuloaga le entregó una medalla de oro, en nombre de la Aviación Militar. Toda la prensa del país destacó con grandes titulares la brillante proeza de Carola en  un avión de fabricación nacional.

Su intervención en numerosas carreras aéreas de regularidad, le permiten  conquistar  trofeos y medallas de todo tipo que fueron cedidos por su madre al Museo de Luján donde se encuentran actualmente. En sus 8 años de carrera aérea, no percibió un solo centavo.

Era de carácter firme, leal y exhibía como virtud principal la de ser agradecida. Jamás dejó de reconocer públicamente, todo cuanto hicieron en su favor las autoridades de nuestra Aeronáutica Militar , el Aero Club Argentino y el periodismo.

Ae-C3, uno de sus aviones.
Tenía amigos en todas partes, fue y aconsejó a todo camarada que se preparaba para un vuelo importante, aportándole sus conocimientos. Siempre dispuesta a realizar cuantos favores le pedían,  podemos citar que llevaba a los niños afectados de tos convulsa a las alturas, con el ánimo de procurarles alivio. 

La caída

El Focke Wulf efectuó primero un rizo o «looping the loop», completo para iniciar en seguida un vuelo invertido. El público se había tornado en ese momento hacia ese lado comprendiendo que la popular aviadora se aprestaba a realizar una de sus exhibiciones de alta acrobacia.
El vuelo invertido se prolongó en línea recta hacia el norte, por un trecho de 600 metros. A continuación, el aparato viró sobre su eje longitudinal y el ala derecha, realizando un medio tonel para recuperar su posición normal. Alcanzada ésta, enfiló hacia el oeste e inició una picada, es decir, orientó su proa a tierra y comenzó a descender, acentuando la caída para convertirla en una parábola con las ruedas hacia adentro. No sin cierta aprehensión, los entendidos comprendieron que Carola Lorenzini intentaba un rizo o looping invertido, prueba que requiere extrema pericia y dominio de la técnica de vuelo. Desde el campo, a 300 metros de elevación más o menos, se vio claramente la figura de la aviadora ubicada en su asiento, mientras el avión descendía ya perpendicularmente a tierra. Eran las 16.30.

Monumento Carola Lorenzini
Sello postal en homenaje